lunes, 4 de abril de 2011

REFLEXION


Deja de sufrir y se feliz

Todos los seres humanos tenemos la tendencia a pensar que viviremos por lo menos hasta los 90 años. Por eso hacemos planes para cuando nos jubilemos y después pedimos a Dios que nos de salud hasta el final, esperando que llegue lo más tarde posible.
Pero nuestra existencia no está marcada por nuestros deseos, sino por el tiempo que Dios ha decidido concedernos desde antes que naciéramos. De todas formas no está mal que pensemos en vivir el máximo de tiempo, es una expresión de nuestro instinto de supervivencia.
Pero muchas veces las cosas no son como quisiéramos y tengamos la edad que tengamos, podemos tener graves problemas de salud. Puede ser que un día vayas al médico, porque tienes una pequeña molestia y después de hacerte unos estudios, te digan que tienes una enfermedad complicada, que tienes pocas posibilidades de superarla y que tu vida está en riesgo.
Imagínate la cara de sorpresa y espanto que pones, eres joven y te preguntas: ¿Cómo es posible que esto me ocurra a mí? Esto no estaba en mis planes. ¿Y qué voy a hacer ahora, que pasará con mi trabajo, mi familia, mis hijos…? Es una reacción normal, porque nadie está preparado para una situación de este tipo, siempre pensamos que esto les ocurre a los demás y de alguna forma, sufrimos una profunda crisis existencial.
Cuando algo así nos sucede, tenemos dos opciones: Entregarnos y abandonarnos a la enfermedad o hacerle frente. Si nuestra actitud frente a la enfermedad es negativa o positiva, depende en muchos casos de nosotros.
Por eso es importante vivir la vida en una verdadera libertad que Dios te concedió.
Si tienes familia es el momento para decir cuánto lo quieres y si no la tienes pues debes tener  a tus padres para decir  cuánto lo quieres la decisión está en tus manos para decirlo.
PIENSA Y REFLEXIONA  ES EL MOMENTO 

Leonardo Quilligana 
Técnico de Tungurahua  

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